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No necesitas una tienda online para vender online

Tener una tienda online es sólo una parte y no tiene por qué ser necesario.

El COVID-19 apareció en nuestras vidas y cambió radicalmente los modelos de consumo y la forma de relacionarnos. Está siendo un puñal que poco a poco se va hundiendo más profundamente en muchos negocios pequeños.

Pero no todo es oscuro y sombrío en este bosque

Desde hace casi 20 años el comercio local se ha visto enfrentado a dos grandes retos: internet y las franquicias. Ambos independientes, ambos de la mano, ninguno un problema por sí mismo.

Son retos de los que aprender ¿por qué la gente decide comprar online o comprar en tiendas de grandes cadenas? ¿Es únicamente por el precio?

En muchos casos, el precio puede ser la respuesta, pero no es la única ni debe serlo. Estudiar y analizar el comportamiento de los clientes para entender que la sociedad ha cambiado generando 2 tendencias en las compras.

Viviendo como una BigMac

La mayoría no tiene tiempo para ir de compras. La sociedad pre-covid implicaba vidas que no son vividas. De lunes a viernes corremos por llegar a todo: trabajo, deporte, clases extraescolares, redes sociales, notificaciones, likes,… y el fin de semana no podemos estar quietos. Tenemos que demostrar que hemos hecho más planes y más actividades que los demás. Nuestra vida es una BigMac.

En todo este caos han surgido momivientos SLOW, de comercio local, de vivir el presente. Pero parece que se han incorporado como una nueva capa en nuestras BigMac. Es otra loncha de queso que le hemos puesto. Ahora también tenemos que subir una foto a Instagram de las costillas cocinadas durante 12 horas o no seremos nadie el lunes.

¿Cómo voy a dedicar toda una mañana para recorrerme tiendas buscando lo que necesito si con dos clicks consigo el modelo concreto y en 24h lo tengo en casa listo para hacer un unboxing y ser publicado en mis redes?

Viviendo bajo un vertedero de neones

Diariamente recibimos más de 6.000 impactos publicitarios. Si fueran neones de hace décadas, al final del día estaríamos muertos bajo una montaña de ellos. Esta montaña nos cae, principalmente, de los que pueden pagar esos impactos. Grandes marcas, grandes empresas que pelean por nuestro prime time.

Sabemos qué vende Zara, Nike o Phillips. Y lo deseamos.

¿Cuánto tiempo tengo que invertir a saber qué se vende en mi ciudad y dónde está la tienda que me lo va a vender?

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El tiempo de los clientes es como el anillo para Gollum

Su tiempo. Su precioso tiempo. Y tú quieres que lo pierdan. En realidad, sólo quieres que gasten su dinero, pero tus clientes no lo ven así. Para ellos es una cuestión de inversión del tiempo y rentabilidad. No gastan en productos, invierten en experiencias y si no obtienen experiencias las generan.

No necesitan esas Nike. Pero la experiencia de obtener 100 likes merecerá la pena (durante un tiempo). Y además no han invertido más de 5 minutos en conseguirlas.

Comprar en tu tienda no da likes, pero puede ser una experiencia. Tu marca puede ser deseable, tu servicio puede ser único e incomparable, tu atención al cliente detallista, tus videotutoriales pueden crear una comunidad y pueden aportar un valor único y una experiencia más allá del producto.

Y también puedes vender online y llevárselo a la puerta de su casa. Y no, no hace falta una tienda online. Puedes tener todo tu catálogo en Instagram o Facebook o de mil maneras.

El COVID es un Delorean llevándonos al futuro

Hace años que la situación del comercio local estaba crítica y el COVID ha sido una fotografía de lo que podría pasar si no se toman medidas.

Si hay una segunda oleada, si los hábitos de consumo cambian para siempre, tener una tienda online no te va a librar de esto. Haz que te conozcan y que te valoren más allá de cómo vendes tu producto.